Fuera de mi ventana solo veo carros veloces, motos alocadas
que dejan el trafico atrás. He aprendido una pequeña verdad, el mundo te quiere rápido para que llegues a tiempo. Te quiere veloz para recordar solo el sonido de tu paso, y es por esto que cuando te acuerdas que no vas a ningún lado...ahí es cuando aceleras. A doscientos por hora, a toda hostia. No quiero enterarme de lo que pasa alrededor, pero de repente aparece alguien que te dice que aflojes, y cuando aflojas te das cuenta de las cosas, de las pequeñas cosas que verdaderamente importan... Pero inevitablemente, de repente ocurre, algo se acciona, y en ese momento sabes que las cosas van a cambiar.
-Que quieres que hagamos mañana?
-Escaparnos!
...Y es ahi, cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez.
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