La vida debería empezar cuando somos ancianos y así los problemas y achaques de esa edad poco a poco irían desapareciendo.
Y cada mañana veríamos como a medida que pasan los días nuestra salud y todo lo demás va mejorando.
Y todos los meses verías puntual tu cheque de jubilado.
Pero un día, cuando eres un hombre maduro, empiezas a trabajar. Y en ese primer día te reciben con una placa de oro, agradeciéndote anticipadamente por tus servicios.
Y poco a poco, a medida que te vas poniendo más joven, las empleadas te hacen guiños con más insistencia.
Luego trabajas un largo tiempo, hasta quie, siendo un joven con mucha energía, entras a la escuela y ¡Oh, sorpresa! desde el primer día te reciben con un diploma.
Y luego disfrutas de tu juventud, y vas de fiesta en fiesta, hasta que, hecho un niño, tus padres te protegen y dan todo lo que necesitas, sin tener que trabajar.
Hasta que te conviertes en un bebé, muy mimado.
Pero lo más interesante es cuando, hecho un recién nacido, entras al útero a disfrutar los últimos nueve meses de tu vida, flotando con gran despreocupación dentro de la barriga de mamá, donde a cada día que pasa te vas ahaciendo más pequeño.
Hasta que, por fin, convertido en un óvulo, abandonas este mundo en medio del placentero torbellino de un orgasmo, entre los gritos de alegría de mamá y papá.
Y todos los meses verías puntual tu cheque de jubilado.
Pero un día, cuando eres un hombre maduro, empiezas a trabajar. Y en ese primer día te reciben con una placa de oro, agradeciéndote anticipadamente por tus servicios.
Y poco a poco, a medida que te vas poniendo más joven, las empleadas te hacen guiños con más insistencia.
Luego trabajas un largo tiempo, hasta quie, siendo un joven con mucha energía, entras a la escuela y ¡Oh, sorpresa! desde el primer día te reciben con un diploma.
Y luego disfrutas de tu juventud, y vas de fiesta en fiesta, hasta que, hecho un niño, tus padres te protegen y dan todo lo que necesitas, sin tener que trabajar.
Hasta que te conviertes en un bebé, muy mimado.
Pero lo más interesante es cuando, hecho un recién nacido, entras al útero a disfrutar los últimos nueve meses de tu vida, flotando con gran despreocupación dentro de la barriga de mamá, donde a cada día que pasa te vas ahaciendo más pequeño.
Hasta que, por fin, convertido en un óvulo, abandonas este mundo en medio del placentero torbellino de un orgasmo, entre los gritos de alegría de mamá y papá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario