Ese olor a mar que desprende la playa...

martes, 3 de mayo de 2011

Recuerda bien lo que quieres olvidar.

Resulta contradictorio, ¿verdad? ¿Cómo voy a esforzarme en recordar algo que quiero olvidar? o lo que es peor aún, ¿cómo voy a olvidar su sonrisa de felicidad, esa sonrisa que intentaba sacarme otra de donde no la había, su sonrisa provocada artificialmente, sus sms de buenas noches y de buenos días, su mirada inocente que sabía convertir el peor de los días en un día perfecto, sus abrazos que me hacían sentir protegida, sus palabras de ánimo que te hacían pensar que nada ni nadie te iba a parar, las promesas que le hice, aquellas tardes convertidas en miles de sonrisas o abrazos de consolación (a decir verdad, da igual como empezara la tarde, siempre acabaría con la mayor de las sonrisas)? ¿Cómo olvidar esas cosas que te hacían ser quien eras? Resulta muy dificil, hasta que un día lo pierdes todo, crees que todo ha acabado para siempre y que tu realidad, la que te hacía feliz, pasará a ser una simple colección de recuerdos. Recuerdo es lo único que queda, cuando no queda nada. Pero descubres que no, que aún no ha acabado y que queda mucho por delante.

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